Palabras van y palabras vienen, y la fuerza de sus ojos se hacía llamas.
Ella exploró hasta el último recuerdo y se internó en sus ojos negros, miró a traves de ella.
Miró todo.
No entendía porque sonreía, cuando de repente todo el mundo giro y ellas se consumieron en un beso.
En un impulso desenfrenado de melancolia y deseo.
En un intento de hacerle saber que todo estaria bien.
No había miedo, sólo muestra de todo el amor posible que podía existir en un mundo tan frío e indiferente.
Al fin el muro sólido que las dividía se había disuelto.
No importa que dijera la otra, cada una en su corazón sabía que lo que sentían era real.
Todo desapareció y el corazón lo tenía en la mano. La respiración era agitada...y el tiempo esta vez, no mataba a nadie.
Al fin todo se convirtió en una confusión más.
Pero yo la amé infinitamente.
